viernes, 28 de agosto de 2015

¡No hay mal que dure mil años!

¡Hola amigos! Ha sido una semana agitada, de esas que provocan salir corriendo a echarse unas "polarcitas" con los amigos a la orilla de la playa...  -y me desperté. Recordé que desde así casi una década ya no estoy en Venezuela y menos en las orillas de Lechería, donde bailar y conversar se hacía de forma sana y segura junto al mar. ¡Tranquilos! no voy a hacer reflexión política, pero no puedo dejar de pensar en las tantas declaraciones de los últimos días y los recientes acontecimientos en mi amada Venezuela, repitiendo la vieja frase que "no hay que dure mil años ni cuerpo que lo resista", que cuando la gente se cansa, las cosas cambian.

Ahora tenemos tantas distracciones en el día a día que nos alejan de nuestros sueños y somos entonces seducidos por el pensar y el decir... "esto no va a cambiar", "esto se lo llevó quien lo trajo" y casi un agasapado "sálvese quien pueda", y puede que sea esa última, la que más miedo puede causar. Se ha activado en nuestra gente un extraño sentido de supervivencia casi caníbal en el que el compartir y respetar al otro no existe...  Decía Covey "el modo en que vemos el problema es el problema". ¡Ojo, capaz que soy yo! y puedo estar equivocada por la manera que veo las cosas.

Todavía tengo muchos amigos en el país, gente bella que está luchando intensamente todos los días por lo que yo en mis viejos y añorados programas de TV "Cita con la Cultura" definía como "hacer de este país, la Venezuela que todos queremos".

En fin. Lo que quiero invitarles a pensar es que "lo que importa más NUNCA debe estar a merced de lo que importa menos" (Goethe). ¡Se les quiere!

viernes, 21 de agosto de 2015

¡Es viernes! otra razón para sonreírle a la vida


El principio

¿Se han preguntado el significado de la palabra principio? Hoy es un viernes lluvioso. Se va despidiendo de a poco el verano al norte del trazado ecuatorial y grandes nubarrones grisáceos parecen decirle a los más pequeños que las vacaciones están por terminarse. El lunes comienzan las clases, los apuros, los desayunos madrugadores, los ojitos con legañas (no lagañas) y revisar que los dientes estén limpios, entre tantas cosas más.

Volviendo a mi pregunta inicial, la palabra principio siempre nos hace referencia -en castellano- a un comienzo como el que acabo de mencionar, pero también se entiende como principio una regla que se sigue con un propósito.

En ocasiones vemos pasar nuestros días, uno detrás de otro, no copias exactas del anterior -afortunadamente- pero sin verle "el jugo a la vida" como solía escucharle a mi abuela. Estamos cada vez más "programados" para algunas cosas, pero dejamos a veces que esos eventos pongan relaciones y proyectos a la merced de ellos.

Típicos ejemplos son nuestras dietas que comenzamos todos los lunes, las promesas  o "resoluciones" de año nuevo. Algunas se cumplen, pero otras no. Y es que probablemente nos falta un impulso, las ganas para tomar acción y emprender la tarea. A veces no actuamos porque no sabemos identificar el principio en el cual se sustenta nuestras metas, sueños o agenda diaria... Y ustedes me dirán, ¿y es que todo necesita un principio? eso depende -diría un amigo mío para incomodidad de muchos. Si nuestras acciones están guiadas por nuestros principios, ellas se manifestarán entrelazadas en un plan que pareciera ser perfecto. ¿No les pasa a veces que algunos días parecen perfectos? Si hacemos un repaso de esos días, encontraremos que esa cadena de eventos sucedieron por la magia de los principios que se hacen presentes.

¿Y cómo se "come" un principio? Es muy buena pregunta también. Y ojalá supiera la respuesta. Lo que he visto es que si sabemos identificar los principios que valoramos y esos valores guían nuestras acciones, sabremos -por ejemplo- cuánto tiempo de calidad dedicamos a nuestros hijos o a nuestra pareja, cuántos kilos necesitamos perder porque nuestro cuerpo está dando señales que es hora de tomar acción y cuidarlo.

Todo tiene su momento y nada mejor que comenzar por el principio...